miércoles, 18 de febrero de 2015

Reflexiones necesarias

Hoy me han formulado esa pregunta tan difícil de responder: ¿Eros, tú eres feliz?. Evidentemente mi respuesta inmediata fue que sí. Lo primero que se dice o lo que se piensa es lo que vale, o eso dicen. Mi cabeza empezó a recordar cada uno de los momentos en los que había sido feliz, el hombre más feliz del mundo, y aquellos en los que la soledad y la tristeza eran mi únicas compañeras.

Equilibrando la balanza de lo positivo y negativo, diría que cada cosa que no debería de haber ocurrido en mi vida tuvo un porqué. Táchenme de determinista pero ese es mi punto de vista hasta el momento. Cada ciudad que he recorrido, cada persona que he conocido, cada momento vivido me han transportado al siguiente. Nunca me ha gustado dejar a mis compañeros y amigos detrás. Con algunos ya ni me hablo, y eso es lo que me da más pena de todo esto. Algunos llevo sin verlos más de cuatro años. Pero si no los hubiera dejado en ese momento no hubiera podido encontrarme a los siguientes. Maravillosas personas que en definitiva llevo conmigo, pues son las que me han formado como persona. Creo que en todo lo bueno existe algo malo, y que en todo lo malo existe algo bueno. Algo parecido a lo que el taoísmo reconoce como el Yin y el Yang.

A veces respondemos demasiado rápido a preguntas que deben ser replanteadas detenidamente pues aún creyendo que sabemos la respuesta necesitamos un acto de reflexión para recordar todo aquello que hemos sido, somos y seremos. En mi vida sólo he tenido casi veinte años para ver día a día como ese balanza iba compensándose hacia un lado o hacía otro. Hoy mi reflexión me conduce hacía un estado de ánimo infinitamente positivo, pero ¿quién sabe lo que nos deparará el mañana? Disfrutad de este presente pues, como dijo Jorge Manrique, cualquier tiempo pasado fue mejor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario