domingo, 25 de enero de 2015

Una lección de humildad

Vamos a por la segunda entrada.

El otro día estaba con unos amigos y un señor me paró y, la verdad no se como empezamos a hablar. Hablamos de muchas cosas entre ellas la política, como estaba el país y demás. El hombre me preguntó que de que partido era, y la verdad no supe que contestarle. Evidentemente le dije que jamás votaría a la derecha. El hombre se cayó, quizás no sabía que aún teniendo ideas tan similares podíamos estar en dos extremos totalmente opuestos de la política. A su vez yo le pregunté y le dije que de que partido era. Su respuesta fue una sorpresa, una de las mejores lecciones de humildad que he vivido en mi vida: "Yo soy de mi familia".

Y digo lección de humildad porque normalmente cuando se hablan de estos temas se olvida lo más importante que son las familias. Cuando digo familia me refiero a cualquier grupo de personas, ya sean padres, madres, abuelos, abuelas, primos, tíos, hombres, mujeres, pequeños, grandes, cualquier grupo de personas que se sientan en familia. Creo que en esta frase se echan por tierra todos los convencionalismos sociales sobre nuestro pensamiento político. Estamos acostumbrados a sesgar y a criticar a la gente simplemente por su manera de ser u opinar. Este hombre hizo que me parara un momento a pensar y a mirar la cantidad de peleas, discusiones y demás que surgen por temas varios como son el fútbol o la política. Este hombre dejó a un lado todas las diferencias y me puso delante lo que para él era lo más importante. Creo que es un gesto humilde, humilde en el sentido propio de la palabra. Subió un escalón por encima del resto con este gesto.

Quizás me equivoque o quizás simplemente he visto algo más de lo que era una simple frase. Quizás simplemente le caí bien y no quería decirme cuatro cosas sobre lo que pensaba de mi postura. Quizás no me haya explicado correctamente y cada uno tome una visión diferente del asunto. La única cosa que se seguro es que este hombre me dió una lección, una lección de humildad.

2 comentarios:

  1. Es un gesto humilde, sin lugar a dudas. Sin embargo, la pregunta a continuación es, ¿todo vale cuando la familia está por delante?

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  2. Llevo un rato intentando analizar ese "todo vale". La verdad que, a mi parecer no existe algo más importante en la vida de una persona que la gente a la que uno quiere. Creo que un estado de situación de emergencia una madre protegería a un hijo con su vida, al fin y al cabo es instinto de supervivencia. El trasfondo de esta Entrada no es en sí la familia, sino el hecho de que nos dejamos manipular y engañar por gente a la que no les importamos nada o muy poco. Que lo que realmente es real (valga la redundancia) es la familia, los amigos o lo que cada uno considere como su "familia". No se si es esta la respuesta que esperas, en cualquier caso, espero tu comentario.

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